domingo, 7 de junio de 2015

7 de junio, aniversario del nacimiento del Fundador de las Avemarianas



Un día como hoy del año 1880, nacía nuestro Fundador, el Siervo de Dios Miguel Fenollera Roca. Coincidiendo este día con el festividad del Corpus Christi, celebramos el don de su vida y recordamos, especialmente, su espiritualidad eucarística.

martes, 24 de marzo de 2015

25 de marzo: Fiesta Titular


El 25 de marzo nuestro Instituto celebra su Fiesta Titular: LA ENCARNACIÓN

"Dios ha querido no separarse ya del cuerpo que tomó en la Encarnación" -Miguel Fenollera-. Por eso nuestra misión cobra sentido cuando, después de las dulzuras de la contemplación, nos lanzamos a la búsqueda y al encuentro del Cristo que está en el hermano necesitado de ternura y despojado de su dignidad. Es ahí donde nos sentimos llamadas a colaborar con Él en la restauración de la humanidad.

La Evangelii Gaudium, en el nº 88, nos recuerda cuál es el ideal del cristiano: vivir una fe arriesgada en la búsqueda del otro superando la tentación de buscar a un Cristo sin carne, sin cruz. La carne de Cristo en el hermano, su encarnación, nos invita a la revolución de la ternura.

"El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual. Muchos tratan de escapar de los demás hacia la privacidad cómoda o hacia el reducido círculo de los más íntimos, y renuncian al realismo de la dimensión social del Evangelio. Porque, así como algunos quisieran un Cristo puramente espiritual, sin carne y sin cruz, también se pretenden relaciones interpersonales sólo mediadas por aparatos sofisticados, por pantallas y sistemas que se puedan encender y apagar a voluntad. Mientras tanto, el Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura".