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viernes, 1 de noviembre de 2013

DÍA DE TODOS LOS SANTOS

Nuestra vida es como un calendario que tiene un número determinado de hojas, ¿Cuándo termina? No lo sabemos... Nosotros podemos terminar cualquier día, por eso dice el Poeta: "Loco debo ser, pues no soy santo"  -Miguel Fenollera Roca-.


martes, 26 de febrero de 2013

La Carta Apostólica del Santo Padre, en la que proclama un Año de la Fe, nos ofrece la oportunidad de ahondar en las raíces de nuestro seguimiento. Gracias a la fe hemos escuchado al Señor que nos ha llamado a su servicio.En un acto de fe fuimos capaces de arriesgarlo todo por Él para seguirle con radicalidad.

Algunos fragmentos vocacionales de la "Porta Fidei":

“Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar” (Porta Fidei, 13).

“La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree” (Porta Fidei, 10).

“La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos.

…no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios” (Porta Fidei, 7).

“No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16)”               (Porta Fidei, 3).

“Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno, anunciaron a todos la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos fieles. (Porta Fidei, 13).

“Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14; 2, 1-4”) (Porta Fidei, 13). 

martes, 10 de enero de 2012

ESCUELA EUCARÍSTICA DE JESÚS DE NAZARET



CARACTERÍSTICAS DE ESTA ESCUELA

-   Ambiente de Familia Trinitaria: se vive de fe, Esperanza  y Caridad
-   El estilo empleado es el de “PALABRAS DE VIDA ETERNA”
-   Filosofía: Amor infinito y Sacrificio sin medida
-   Gratuidad Absoluta: porque el Maestro es Generosísimo

SERVICIOS QUE OFRECE:

-    “El que tenga  sed que venga a Mí y beba”
-    “Comed todos”
-    “Venid a Mí  los que estáis cansados, Yo os aliviaré”
-   Se “lavan los pies” (Lo hace el propio Maestro)

ANUNCIOS QUE SE VEN EN LAS PAREDES:

-    “¡No temáis, soy Yo!”
-    “¿Creéis en Dios? ,Creed también en Mí!”
-    “Permaneced unidos a Mí!”
-   “¡Yo soy el Buen Pastor!”
-    “¡No temas, pequeño rebaño!”

DURACIÓN DE LOS ESTUDIOS:

Toda la vida

TITULACIÓN:

Distinción de la más alta Perfección en todas las virtudes:
Humildad, Obediencia, Abnegación, Confianza  y con las adecuadas
Perfecciones, que capacita para enseñar a los demás el Camino, la
Verdad y la Vida que en esta Escuela Especial se enseña.

¡Te animo a que vayas a esta Escuela!. ¡Hay plazas para todos!


Inspirado en el punto XXX del Espejo Avemriano: TAN EUCARÍSTICAS, por Hna. Cecilia Iglesias Páramo



jueves, 29 de diciembre de 2011

Seguir a Jesús, una aventura apasionante

A) PUNTO DE PARTIDA. - LA REALIDAD DEL JOVEN
1. El joven es un ser bombardeado de llamadas. Llamada a dar sentido a la vida; llamada a vivir bien sus distintas relaciones; llamada a elegir correctamente su futuro; llamada a responder con equilibrio en su dimensión afectiva y sexual; llamada a llenar su necesidad de ser amado y poder amar; llamada a optar por una carrera o profesión; llamada a ocupar adecuadamente su lugar en la sociedad; llamada a discernir dónde le quiere Dios en el mundo y en la Iglesia.

2. Sólo cuando sabe elegir bien, sólo cuando responde correctamente a esas llamadas alcanza esa plenitud que tanto ansía y tanto le identifica con su verdad más profunda: ser hijo de Dios.

3. Diríamos, por tanto, que el ser humano es “un ser vocacionado”: llamado a elegir aquello que más le hace persona. Entre tantas experiencias, acontecimientos y personas que le “llaman” le provocan, le estimulan, le invitan, le agradan, es bueno seguir este principio: “Soy auténtico cuando elijo no lo que más me gusta o me apetece, sino lo que más me hace persona
Ahí tienes un buen criterio, para que tus respuestas a tantas llamadas acierten en el blanco.

B) PUNTO DE REFLEXION. OPTAR EN LA VIDA POR JESUCRISTO.
4. Entre tantas llamadas, una ha ido apareciendo con fuerza en tu vida: ser cristiano. Ser discípulo de Jesús. Ser hermano de todos los hombres. Ser seguidor de Aquel que llena, colma y ama tu vida en totalidad.

5. Vivir la experiencia de amistad con Jesús es el fenómeno más extraordinario que le puede ocurrir a un joven. Es sentirse abrazado por su ternura, su bondad, su personalidad desbordante. Jesús ama; y ama gratuitamente. Nos ha amado primero. Nos amaba desde el comienzo de los siglos. Nos ha amado desde el seno de nuestra madre. Pero su amor, porque quiere ayudarnos a crecer en la Verdad, es exigente.

6. Jesús lo exige todo. Seguir radicalmente. No quiere cristianos de medias tintas, de mediocridades. Lo dice con toda claridad: “El que no está conmigo está contra mi. El que no recoge conmigo, desparrama”. Nos invita a participar de su plenitud, para llegar a la perfección del Padre. Quiere que participemos de su plenitud para ser testigos en medio del mundo, para ser constructores de su Reino.

7. Jesús nos enseña (Lc 9,57-62) que las exigencias del Reino son mayores que las otras muchas llamadas que la sociedad, los padres o los proyectos humanos nos puedan sugerir. El Reino está por encima de cualquier situación. El Reino de Dios es vida y se preocupa de la vida de los hombres. ¡Se necesitan obreros, dispuestos a darlo todo, para construir ese Reino, para ser servidores de la vida!

8. Para el Reino de Dios sólo valen personas fuertes, decididas, arriesgadas. Por eso, seguir a Jesús es la aventura más apasionante que un joven puede vivir. Es ponerle a El como único tesoro, única perla preciosa por la que “vendo” mis proyectos y mi futuro, para servirle solo a El y a los hermanos.

C) PUNTO DE COMPROMISO.
9. Jesús llama, propone, invita. Respeta totalmente nuestra libertad. No fuerza, no rompe, no obliga. Pero si entre tú y él hay una verdadera amistad, al Amigo no se le defrauda. Al amigo se le da todo. “Aquí estoy para hacer tu voluntad”.

10. “Elegir a Cristo es todo o nada, no hay término medio. ¿Llegarás hasta llevar en tu cuerpo la marca candente de Jesús y de su amor? Se reconoce en ti cuando puedes decirle: “Tú me has amado primero”, tú eres mi alegría, mi amor esencial; que eso me baste”. (Hno. Roger Schut, Taizé).

11. Quien quiera seguir a Jesús no pone condiciones, por muy nobles que estas parezcan (“Déjame primero enterrar a mi padre”, o “Déjame primero despedirme de mi familia”). Quien se decide a seguirle no vuelve la vista atrás.

12. Ante su llamada, ante la experiencia de Amistad, con El, ante la grandeza del amor que ha derramado sobre nosotros, solo quedan tres actitudes en el discípulo:

— Confianza absoluta en El: en su Persona, en su Palabra, en su propuesta de vida para ti y para mí.
— Humildad como el que sirve: El es Camino, Verdad, y Vida; El siendo Dios se hizo uno de tantos.
— Disponibilidad total a su voluntad: Como María, nosotros también, incluso cuando nos desborda su proposición, le decimos: “Hágase”. “Hágase, en mi, según tu Palabra”. Un “Sí” rotundo, un “Sí” definitivo, un “Sí” total.

13. Cuando se toma la decisión de seguirle, no hay tiempo para excusas, para el temor o las indecisiones. Me fío de su Palabra y eso me basta. Porque el momento es urgente. Hay que ponerse manos a la obra. La mies es mucha; los obreros pocos. Dejemos las actitudes de la oscuridad, de la noche. Pertrechémonos de las armas de la luz: (la alegría, la paz, la fe, la esperanza, el servicio, la amabilidad, la mansedumbre, la ternura, la humildad... el amor.)

Respondamos con urgencia a su llamada: es apasionante vivir sólo para El.

CUESTIONARIO:
- A) Lee despacio y medita: Lc. 9,57-62.
- B) Responde a estas preguntas:

1. Entre tantas llamadas de la sociedad o propuestas de la familia y los acontecimientos, ¿qué es lo que cuenta a la hora de decidir tu futuro?
2. La llamada de Jesús a ser su amigo y su discípulo, ¿cómo está cambiando tu vida?
3. Ante la propuesta de Jesús a seguirle radicalmente, ¿qué respuesta generosa estás dando de servicio al Evangelio y a los demás?
4. ¿Cómo te puede ayudar tu fe cristiana, tu amistad con Jesús, a encontrar tu propia vocación?

La búqueda

Cada búsqueda y cada recorrido vocacional es original. La iniciativa de Dios y la libertad humana se entremezclan de muchas maneras para formar un tejido único aunque variado en sus formas. Sin embargo, es posible distinguir unos puntos comunes que se repiten en toda historia vocacional en la primera etapa de búsqueda.

• Comienzos
• Primeras dificultades
• Nueva afirmación

Cada uno de estos tres hitos adquieren una pluralidad de formas. Es necesario que sepamos, si acabamos de ponernos en marcha, en qué situación estamos del proceso para poder construir nuestro camino vocacional. Si llevamos un largo camino ya recorrido no vendrá mal repasar nuestros orígenes y comprender a nuestros hermanos y hermanas que comienzan a andar.

1.- COMIENZOS: (Por qué no) El que comienza un camino es porque oyó una pregunta más o menos clara: ¿Por qué no comprometerse? ¿Por qué no llegar a ser religiosa o sacerdote? Y surge una pregunta que es una respuesta aunque todavía no muy clara que habrá que clarificar y profundizar. ¿POR QUE NO?

Siempre hay un punto de partida: la llamada tienen una cara, un día, una canción, un momento especial, una oración, una amistad, una soledad, una experiencia fuerte...

Es bueno que repasemos nuestra historia vocacional o si estamos en las primeras etapas analicemos las personas que han influido en el descubrimiento e inicio de nuestra vocación y las personas que siguen influyendo y sosteniendo nuestra decisión. No son casualidades, la aparición de ciertas personas o de determinadas experiencias en nuestra vida. Para Dios no existen casualidades. Son detalles de todo un plan amoroso de Dios para cada uno de nosotros. (Cf. Jn. 1, 40-42). Mira hacia atrás y descubre los cruces de personas y circunstancias en tu vida donde encontraste a Jesús, y da gracias a Dios por ello.

2.- DIFICULTAD: (Por qué yo) En la primera etapa de esta búsqueda se fijaba uno en Dios que llama, para descubrir los signos de su voluntad. En esta segunda etapa, la persona se mide a sí misma con la misión que Dios le encomienda. Y lógicamente, la misión de Dios es más grande que nuestras posibilidades, y se origina el desánimo. Después de los entusiasmos iniciales, llegan las dificultades.

Cara a cara nos enfrentamos con nuestra realidad. A veces exageramos nuestras limitaciones y otras veces las inventamos. Temas como la oración, la fe, la madurez afectiva, el compromiso les analizamos desde las dificultades, desde la renuncia. La vocación la convertimos en una ilusión, en una autosugestión y de la madurez afectiva sólo vemos impulsos sexuales no orientados, vacío y soledad... El tiempo de oración es un tiempo desabrido, no se ve su “utilidad”, De las personas e instituciones sólo vemos los defectos. La crítica ácida hace su aparición en nuestros juicios y valoraciones.

Todo esto engendra una reacción ¿Por qué yo? Y nos defendemos con falsas justificaciones: “Tal persona es mejor que yo”; “esta vocación no es para mí”; “mejor, no correr riesgos de equivocarse”, “quién me garantiza que no voy a fallar...”

Es el momento de la elección como negación. Tus ojos se fijan en lo que dejas, en lo que pierdes. La decisión se ve como un corte. ¡Te arrancan algo!

Es el tiempo de la crisis. Lo puedes ver también en numerosos casos de vocaciones bíblicas.

Lee: Ex. 3, 11 ¿Quién soy yo...?
Ex. 4, 10  Por favor, Señor, yo no he sido nunca...
1 Re 19, 4  Basta, ya, Señor, toma mi vida...

Sin embargo la noche nunca es totalmente oscura. Tiempo difícil, tiempo de lucha interior; pero allí está Jesús.

En esta etapa y ante esta situación, ¿qué hacer? Toma una actitud positiva y de confianza, vive la elección como afirmación, viendo, no lo que dejas, sino lo que adquieres; asume las responsabilidades personales. Las dificultades manifiestan tu ser: Tus consistencias y tus inconsistencias te ayudarán a entrar en ti y a reanudar el diálogo con Dios... Vive intensamente el momento presente. A la pregunta pero ¿Por qué yo?, responde ¿Por qué yo no?

3.- AFIRMACIÓN: Sí, te seguiré. Después de la duda viene la decisión generosa para seguir a Cristo. La presencia de Dios en nuestra vida es más fuerte que nuestras limitaciones y nuestras incertidumbres. Cristo se presenta como una gran posibilidad, como un proyecto de vida que llena nuestras expectativas.

Descubrimos que elegir a Cristo no es calcular, no es perder, es vivir con plenitud, es ganar. Más que nuestras sombras, vemos la luz que emerge en nuestra vida poco a poco. Quizá no existen evidencias externas que eliminen el riesgo, pero hay siempre una gran fe y un abandono en las manos de Dios que no defrauda y no traiciona y que nos permite decir: Sí, te seguiré.

PREGÚNTATE:
-De los tres momentos de la búsqueda ¿Dónde te encuentras ahora?
-¿Qué ha cambiado en ti?
-Descubre las elecciones que ya has hecho ¿Qué ha pasado en ti?
-Analiza tu vida de oración ¿Jesús está creciendo en ti como centro y modelo único de tu vida?